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lunes, 2 de noviembre de 2015

¿XPro? ¿Valencia? ¿1977? Un mundo sin filtros.

Tú que tienes imaginación, imagínate un mundo donde la convención social, lo politicamente correcto fuese hablar con sinceridad. Con una sinceridad brutal, de forma totalmente desinhibida.

Imagínate que los desconocidos pudieran decirte cualquier cosa por la calle, que les gusta tu peinado, que les encanta tu abrigo, que quisieran conocerte mejor, que te invitan a tomar una copa.

Si eso existiese, yo te buscaría. Y te pararía por la calle, te llevaría a tomar café. Te pediría que me dejases hablar, que no dijeses nada. Que te quitases las gafas para que yo pudiera verte mejor pero tú a mí no. Sin filtros, he dicho.

Me encantaría poder decirte que lo que de verdad me encanta eres tú.
Que eres lo primero en lo que pienso al despertarme y lo último que me viene a la mente antes de caer dormida.
Pienso en ti con cada cosa que hago, cada cosa que me cuentan, esto le gustaría, esto lo grabaría, de aquí sacaría una foto preciosa, de esta idea que tengo sacaría algo increíble.
Te busco en cada coche, detrás de cada par de gafas, en cada imagen, sobre cualquier sonrisa, atrapado en una garganta al azar, en un gesto delator.
Quisiera poder prestarte mis ojos y que te vieses con ellos pero eso sería añadir un primer filtro. Cómo lo hago para explicarte que me gustas hasta límites ridículos, incomprensibles, que encierras en ti tanto encanto que cuanto más te miro, más me calas en las entrañas.
Que adoro la forma en la que ladeas un poquito el labio inferior cuando sonríes, que me emboba cómo tus cejas se levantan y se fruncen un poquito cuando hablas. Que tienes una forma nerviosa de mover la cabeza que haría que te la cogiese entre las manos y te besase sin pensarlo para que te estuvieses quieto.
También te diría que tienes el perfil más sexy del mundo, los lunares más evocadores, que podría, te lo prometo, pasarme noches y días enteros contándolos, memorizando su localización su exacta, su forma y su color.
Y que no te cortes las uñas tan en redondo y tan por dentro de la carne (quiero tenerte por dentro de mi carne). Que sospecho que te las muerdes. No, no pruebes a morder el tapón de un boli, prefiero que me muerdas la yema de los dedos.
Ah, tampoco dejes nunca que ningún dentista te lime los colmillos, tienes los dientes del color, el tamaño, la forma, el embrujo perfecto.
Hablar de tu cuello, de tu piel, sería demasiado. Incómodo hasta para una utopía (o distopia, según se mire) como ésta mía.
Pero es que de verdad, me encantas. De verdad, te pienso todo el tiempo, todo el tiempo es cuando leo cualquier cosa, cuando escribo cualquier cosa, cuando miro una foto, la que sea; cuando leo un texto sin importar de qué tipo, cuando me ducho, cuando me estoy secando el pelo, cuando escucho la canción que suene, cuando sueño, cuando sonrío, cuando gimo, cuando me corro, cuando estás y cuando no estás.

Que eres mi obsesión más cuerda. Mi laberinto más familiar. Mi enigma más deseado.

Joder, que me encantas, así de sencillo, con tantas palabras y sin ningún filtro.

1 comentario:

  1. sin filtros, quizás seria la vida insoportable, quizás maravillosa

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