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lunes, 7 de abril de 2014

Traidora a tiempo parcial, traicionada a tiempo completo.

Pues nada, que como suele ser habitual por estas fechas, ya me ha entrado el nervio y tengo que vomitar. Y como tengo esto a mano voy a vomitar aquí, que para eso es mi blog y me lo trajino como quiero.

Hace tiempo que mi vida ha entrado en bucle. En un bucle espacio-tiempo-vivencias.
Hace como unos tres o cuatro años que todos los meses de Febrero tiemblo porque sé lo que me espera. Siempre la misma primavera.
No entiendo cómo sucede, pero sucede. O algún día sin yo saberlo se alinearon los astros de mala manera y entré en el bucle o aquí pasa algo tipo Matrix. Y me extraña, ¿eh?, porque no me suena que nadie me ofreciese una pastilla roja y una azul y lo que es más, conociéndome yo me hubiese tomado las dos por sí acaso, para mantener un pie en cada mundo, o me habría tomado la roja, habría birlado la azul y me la hubiese guardado en el bolsillo por si la cosa se ponía fea. Que una no ha estudiado Enfermería por nada, una lleva siempre el medicamento y el antídoto en el bolsillo del uniforme por si acaso. Mujer precavida vale por dos, y yo para los sentimientos, claramente, precavida no soy, pero para el resto, soy una Madre. No me vas a pillar sin agua, Paracetamol, limpiador de bacterias y tiritas en el bolso.

Total, que llega Febrero y tiemblo porque me lo veo venir. Y cuando yo veo venir algo no me equivoco, lo visualizo viniendo hacia mí. Soy Jennifer Love Hewitt sin pestañas postizas de Drag Queen.

Y nunca falla. Todas las primaveras igual. Traición.
Que te das, que te abres, que confías, que sales de tu burbujita protectora y te vas dando y abriendo poco a poco, que vas poquito a poco intentando hacer las cosas bien, que estás, que apoyas, que lo intentas... y en un abrir y cerrar de ojos ya ha pasado.
Lo peor es que llego a saber hasta cuándo y cómo ha pasado y siempre pasa mientras yo intento ser lo más cariñosa, detallista, etc, etc, posible.
Y entonces me bip en todo lo que se menea.

Porque vamos a ver, una limpia su suelo cuan a fondo y primorosamente puede y de pronto, cada primavera, se lo pisan. Y a mí que me pisen lo fregao me da cien patadas.

Y luego está el tema de quién te lo pisa:
- Amiguita que enseña las tetas y pone cara de ángel (putón que cree ir de icógnito, calienta braguetas, no consuma).
- Amiguita que enseña las tetas y juega a ser la más especial, sensible y mística del mundo. Promiscua sin causa. Calienta braguetas, no consuma.
- Amiguita que enseña aún más las tetas y te lleva de botellón y abracito paquí, abracito pallá. Promiscua descarada. Calienta braguetas, no consuma.
- Ex novia insuperable por sus mil y una bondades y maravillas.
- Putón que lleva las tetas fuera. No va de nada porque es demasiado simple para jugar a nada. Sí consuma, lo ordena su religión, tranca que intuyas, tranca que engullas.

Y a mí que me traicione por estas elementas... chica, no. Que una vale lo suyo.
Que el hecho de que yo no vaya con las tetas por fuera y se las muestre a quién toca, cuando toca, no significa que no las tenga. Que también os diré que después de tantos disgustos, tetas me quedan pocas ya, como todo lo demás. Pero las tengo y muy buen puestas. Ah, y cerebro también tengo. Que igual que a según quién no le seduce tanto pero a la gente inteligente, le suelen llamar más la atención los cerebros que las tetas o en su defecto, los culos.

También las cosas duelen dependiendo de quién te las haga. Que te traicione un amigo duele la de Dios y más. Que te traicione alguien que jamás ha sido ni será tu amigo... psss... a mí como que me resbala un poco y como no es la primera ni la décima vez.. pues ya como que es rutinario, el primer tacto rectal igual molesta, el undécimo no lo notas. Te bajas los pantalones, te dejas hacer, te los subes y te vas. Con la cabeza bien alta, que un tacto rectal no es nada por lo que avergonzarse, hace falta, literalmente, un par de huevos para que te hagan uno.

Así que a mí lo haga la gente desesperada por atención que no sabe estar sola y necesita que alguien esté pendiente de su ser las 24 horas del día pero luego padece de amnesia o Alzheimer y se olvida de todo... como que plin, yo duermo, SOLA, en Pikolin.

Así que una primavera más así no me la da ni Cristo Bendito. Porque es lo que tiene tener tetas y culo Y CEREBRO, que soy más lista que los Ratones Coloraos y tenía guardada La Pastilla Verde. Y esa vosotros no sabéis como funciona pero yo sí. Ya lo iréis viendo, ya. Nos vamos a divertir todos mucho dentro de unos meses.

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