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lunes, 16 de julio de 2012

Y me voy.

- ¿Cuándo vas a perdonar?

- Ya lo he perdonado.

- No te hablo de él, ya sé que a él lo has perdonado, de hecho te da pena, hace mucho tiempo ya que le has perdonado. Me refiero a cuándo vas a perdonarte a ti misma.

Silencio.

- No lo sé. Es que tampoco sé cómo se hace eso.

- La gente se perdona a sí misma intentando no cometer los mismos errores.

Silencio.

- Ya.. pero es que yo los sigo cometiendo.

- Porque eres humana. ¿Cuándo vas a perdonarte por ser humana? ¿Cuándo vas a dejar de exigirte ser perfecta y hacer siempre lo correcto? Te has equivocado y te seguirás equivocando, la gente se equivoca, es así y no hay más. Pero hay que pedir perdón, perdonarse a uno mismo y seguir adelante.
Dime, ¿cuándo vas a perdonarte?

- No lo sé.

- Pues tienes que hacerlo. Más allá de estar enfadada con el mundo, estás enfadada contigo misma. No te gusta el mundo en el que vives. No soportas el egoísmo de la gente. Lo entiendo. No te hace bien y tienes que aprender a vivir con la fealdad del mundo, con la gente mala, que la hay por el mundo y no poca, tienes que entender que tú sola no puedes cambiarlo todo, no tienes que culparte por ello. Pero estás enfadada contigo mismo por no poder cambiar las cosas, por no poder hacer un mundo perfecto. Por ser vulnerable. Por no hacer siempre lo que crees que debes de hacer. Y eres vulnerable porque eres humana. No tiene nada de malo ser vulnerable, tienes que aceptar que lo eres.

- Pero es que no me gusta cómo soy, eso es lo que no me perdono. No aprender, no ser como creo que debería de ser.

- Para ser cómo quieres ser, tienes que aceptarte tal como eres primero. 'No me gusta ser así, no me gusta esto y esto y esto no mi forma de ser. Pero lo acepto'. Ese es el primer paso para perdonarte. Acéptate aunque no te gustes. Tus circunstancias, las cosas que has vivido, que no han sido pocas en absoluto, te han hecho así. Acéptalo. Cuando te hayas aceptado tal como eres, con tu vulnerabilidad y las cosas de ti misma que no te gustan, empezarás a trabajar en lo de perdonarte. Y después y sólo después, podrás empezar a trabajar en ser la persona que te gustaría ser. No puedes cambiar si estás atada al pasado, si no te perdonas, si no te aceptas. ¿Vas a intentar aceptarte a ti misma?

- Lo intentaré... pero no va a ser fácil.

- Lo sé.


Y luego llego yo y vuelvo a cometer el mismo error que ya cometí tantas veces en el pasado. Y vuelta a empezar.

Que sí, que soy humana, que tengo emociones, que soy vulnerable y no tiene nada de malo, que no puedo ser perfecta, que estoy en ello pero no siempre puedo ser como los demás esperan que sea. Que tengo derecho a que las cosas me duelan, me den pena y me cabreen. Que tengo derecho a enfadarme y a patalear ('que nadie te quite nunca el derecho al pataleo'). Pero leñe, es que todo eso no me gusta.
Vale, que sí, que no me gusta pero lo tengo que aceptar. Ojalá hacerlo fuera tan fácil como escribirlo.

Me he vuelto a equivocar, no pasa nada, soy humana, aún estoy aprendiendo.


No me gusta, me duele y me entristece, no pasa nada porque soy humana y por ende soy vulnerable.


No puedo cambiar el mundo y hacerlo perfecto, soy sólo una persona en un mundo repleto de ellas y con mucho más poder que yo.


No puedo hacer que los demás actúen siempre como yo espero o deseo que lo hagan, más que nada por lo del libre albedrío y tal. Y <<que ca' uno es ca' uno y tié sus 'caunadas'>>.


No, si yo lo escribo y lo medito y lo razono. Pero nada oye, que no me entra.

Así que me voy. Si no me gusto yo, no me gusta el mundo en el que vivo, si no puedo soportar la fealdad de las cosas y especialmente la fealdad de los actos y los sentimientos de la gente que me rodea.. voy más de culo que San Patrás.
De modo que me voy. Necesito perderme en otra dimensión donde no haya preguntas sino respuestas. Donde al fin pueda entender algo, alcanzar un momento Zen, encontrar la paz... qué sé yo. Necesito librarme de mí misma, desprenderme de mí, soltarme un rato y estar tranquila porque de verdad que soy agotadora, es agotador ser yo, no se lo deseo a nadie.

Necesito que se acabe el centrifugado, que deje de irme tan rápido la cabeza, que deje de dolerme el centro del pecho, necesito que mi estómago deje de estar encogido y vuelva a su forma y tamaño naturales. Necesito dejar de pensar y de sentir. Necesito apagarme.




Y cuando vengas a decirme que todo lo que hiciste fue por algo que yo hice, voy a pedirte que me dejes solo, he tenido suficiente.
Porque todo lo de hoy lo voy a tener grabado para cuando te arrepientas. Para cuando te arrepientas.